NOVENA DE LA VIRGEN DE BELEN


ALGO FLOTA EN LAS AGUAS...


Una tarde, la indiecita Catalina vió un lienzo que flotaba en las aguas, en el remanso donde estaba lavando. Lo alcanzó con cuidado y lo extendió a secar sobre una piedra, junto al lavadero. Pero el corazón nada le decía y el agua seguía corriendo retratando pedazos de cielo y los arboles sosteniendo los nidos de las ramas.

Distraídamente embebida en sus pensamientos volvió a mirar el lienzo y notó una cosa rara. Cerró los ojos, volvió a abrirlos, miró por todas partes. Todavía palpitaban las luces de la tarde. Se limpió los ojos y miró con fijeza el lienzo. Entonces se le despertó el alma...le faltaba el aliento...quería salírsele el corazón. ¡oh!, Allí en el lienzo húmedo, una señora la esta mirando con inmensos ojazos de sorpresa y de dulzura.




Llevaba un niño precioso entre los brazos......


Entró en la choza, lo prendió del muro, lo rodeó de flores, le encendió un lampara y corrió por todas partes gritando y contando a los vecinos lo que había pasado. ¡No!, no estaba soñando...allí en la choza la tenía...y era muy bella, linda como un ramillete de enredaderas. Bondadosa y buena como el pan, como el agua.



Las vecinas que no comprendían los gritos de Catalina, acudieron a la choza y ¡oh sorpresa! Encontraron a la virgen: parecía que hablaba, estaba como viva, tenía un niño precioso entre sus brazos como una madre...,y los enfermos se curaban y maduraban los trigales, los niños ya no se morían y las penas tenían consuelo. El misionero de la encomienda que por allí pasaba, pudo comprobar la realidad de los acontecimientos y los milagros realizados. Explicó que era la virgen de Belén, por una estrella resplandeciente que el niño llevaba en la frente y les advirtió que debían ser muy buenos para que la señora Divina viviera siempre con ellos.


EL LIENZO


Es un lienzo de arrolladora belleza; es un mosaico de colores y plegarias. La Virgen de Belén es de tipo judío, como Belén, su pueblo, como Israel, su raza privilegiada. Blanco es su rostro, pero quemado por los soles de la Biblia, dorado como el trigal maduro, como las arenas del desierto. Esta cubierto del manto azul oscuro tachonado de luces.


La teología católica no sabe separar al hijo de su madre: carne de su carne y sangre de su sangre, alimentado con dulzura del corazón y vitamina de entraña, la virgen María lo concibió en su seno en el misterio de la encarnación, fue inseparable en su misión redentora y reina a su lado por toda la eternidad. Por eso lleva al niño entre sus brazos. Esta sobrecogido de ternura y en su afán de buscar el regazo maternal, son sus manitas se refugia en los brazos de María. Lleva en la frente una estrella. Cuando la Epifanía de Dios a los gentiles, un astro llevo el mensaje de los cielos a los príncipes de Oriente, para conducirlos por un camino de luz hasta la cuna divina. Por eso se llama la Virgen de Belén.


Además cuando el universo duerme en el regazo de la noche enciende la providencia estrellas en el cielo; cuando las rutas se pierden en la noche sombría aparece la estrella orientadora de todos los rumbos. El mundo es un mar y todos navegamos en él. Peligros y escollos, hay brumas y tempestades. Nos salva la protección de María, llamada por la devoción popular: Estrella del Mar. Por eso el pincel trazó sobre la frente una estrella resplandeciente.


Sus ojazos negros tienen algo misterioso; al contemplarla siente uno la impresión de su mirada en el alma como si estuviera viva, como si hablara por los ojos. Le lleva uno necesidades y la encuentra opulenta y generosa; le lleva amarguras y es entonces madre colmada de ternura. Le suplican los fieles y responde con el corazón en las pupilas. Por esos en su presencia se explica el éxtasis de los santos.


EL TRONO


En el fondo del presbíterio enchapado en marmolina y engastado en hojillas de oro, se levanta el precioso altar severo y elegante, en sus líneas, litúrgico y piadoso, encendido de luces, inmaculado de pétalos, arropado de damascos y linos y recogiendo en pabellón de suplicas hacia el cielo, surge el trono de la virgen de Belén, de estilo refinado y máxima seguridad, un derroche de molduras y arte, un triunfo de belleza y amor.


Resplandece en el centro, iluminado por pantallas de luz indirecta, el lienzo del milagro, objeto de todos los amores y de todas las esperanzas en un marco de plata, bruñido de oro con molduras simbólicas en alto relieve. Sobre el mato azul oscuro, brillan engastadas cuarenta luceritos de oro. Diamantes, topacios y amatistas, aguamarinas, rubíes y zafiros blancos, rubíes rosa, perlas y esmeraldas obsequiadas por los fieles, palpitan como gotas de luz en la corona de oro purísimo, estilo Damasco que descansa sobre su frente divina, y en el centro también de oro que lleva en sus manos símbolo del señorío de la Virgen de Belén sobre su pueblo. Arriba, en un fondo azul, como un pedazo de cielo brilla una gran estrella de cristal y al fondo inmensos cuadros murales escriben en colores y pinceles la historia de las apariciones. A la derecha en la parte superior aparece el paisaje autentico del cerro La Trinidad y el manantial de la Belén, una choza de juncos donde vivía la indiecita Catalina. Enseguida la buena mujer lava la ropa en un remanso del río. Después Catalina en éxtasis de amor contempla el lienzo iluminado por la Virgen de Belén. A la izquierda el personaje ingles con botas de explorador e instrumentos científicos contempla el cuadro de la virgen y guarda en su memoria un recuerdo imborrable. Enseguida una tempestad desgarra los mástiles y abre un abismo. Otro cuadro representa el mar en calma y la nave que milagrosamente sigue su ruta. Arriba una procesión solemne en la que el misionero español de la encomienda conduce triunfante el milagrosos lienzo desde la choza de Catalina hasta la villa de Salazar. Enfrente los milagros de la virgen: paralíticos que andan, ciegos que ven, amenazados que se salvan y pecadores que se convierten.


APROBACION ECLESIASTICA


La noticia de la aparición de la virgen de Belén se extendió por todas partes: volaba de boca en boca, de rancho en rancho, de montaña en montaña, de pueblo en pueblo y pasó los limites del virreinato de Nueva Granada.


Una severa y minuciosa investigación como consta en los archivos de la actual arquidiócesis venezolana, ordenó levantar una capilla en el centro de la encomienda, que era la villa de Salazar, y trasladar el lienzo milagroso para rendir culto publico.


Toda la feligresía resolvió llevar a catalina al centro de la parroquia y edificarle una casita, muy cerca del santuario, en donde pasó santamente los últimos días de su visa al cuidado de la Virgen María. Despues de su muerte el cuerpo de Catalina se conservó incorrupto, encerrado en una pequeña urna de madera y era costumbre mostrarlo los días sábados.


Con el tiempo la ciudad iba creciendo y el templo parroquial se hizo insuficiente para el inmenso concurso de fieles. La jerarquía eclesiástica resolvió convertirlo en santuario mariano y edificar un nuevo templo parroquial en el lugar donde estuvo edificada la primera capilla histórica.


LA CIUDAD MARIANA


La tierra privilegiada escogida por la Santísima Virgen para su aparición milagrosa, fue Salazar de las Palmas, floreciente población de Norte de Santander, Colombia, fundada en 1583 por el capitán español, don Alonso Esteban Rangel.


Antigua como la conquista, nació entre la mente de aborígenes y de conquistadores. Tres veces fue fundada y destruida por los indios chitareros; a pesar que su cuna se empapo de sangre, pronto se hizo grande hasta ocupar un puesto celebre en la geografía y escribir páginas de gloria en la historia de la patria. Tienen sus calles una caprichosa reminiscencia hispánica; pero están colmadas de comercio, pues las entrañas de sus campos son fecundas y por todas partes florecen los cafetos y las plantaciones.


Los habitantes son profundamente religiosos, tradicionalmente acogedores. Todo en Salazar tiene un sello mariano. La devoción a nuestra señora es la razón de ser de la cuidad que comparte con su celestial patrona las penas, las amarguras y los castigos, las esperanzas, los triunfos y las glorias. Salazar es la ciudad mariana del Norte de Santander


                                         


ORIGENES


Los clarines de los conquistadores habían llenado los valles con gritos de guerra. La fiereza de los indios Cínera se hizo indomable en todas partes. En las encomiendas hispánicas, en los salones del virreinato de la Nueva Granada, en la corte de España se hablaba de la bravura de los chitareros que defendían con fanatismo y desesperación la inviolada grandeza de sus selvas vírgenes.




Zulia, princesa real y capitana de los ejércitos aborígenes, encontró una noche a la luz de la luna, colgado de un árbol, el cadáver del cacique Cínera, su padre. Enferma de venganza y después de un triunfo cruel y efímero sobre los españoles buscó una cita con la muerte en el calle de los chitareros de Pamplona. Descendiente de esta tribu, famosa en los anales de la historia de la patria, vivía una indiecita, allá por los años de 1671. Habitaba una choza de juncos en la encomienda de Salazar, dedicada al cuidado del hogar.




Instruida por la enseñanza del misionero recibió por el bautismo el nombre de Catalina. Desde entonces nació en su alma una devoción profunda y tierna a la santísima virgen a quien llamaba en su lenguaje de india ingenua: "Señora Divina". Acostumbraba a lavar la ropa en el riachuelo que pasaba por ahí muy cerca de la choza. Las horas se le pasaban tranquilas y mientras golpeaba la ropa contra la piedra y echaba agua y más agua, su imaginación volaba a la "Señora Divina" de quien tanto hablaba el misionero de la encomienda.




Cuatrocientos años hace que comenzó la historia de la población y desde entonces ha sido manifiesta la protección constante de la Virgen de Belén. El demonio ha desencadenado sus diabólicos designios y siempre la virgen ha aplastado su cabeza infernal.


Tres veces fue destruida por los indios chitareros, y fue reconstruida por los españoles que presentían un porvenir. En dos ocasiones el demonio armó de audacia satánica manos criminales para el robo sacrílego y un lago de lagrimas reparadoras lavó con penitencias hasta el recuerdo.


Aprovechó el demonio los cambios políticos para despertar pasiones criminales y corrieron lagrimas y hogares y esperanzas rodaron en un montón de llamas y ceniza, pero la virgen de Belén hizo triunfar la paz y olvidar las venganzas. En las pestes y epidemias, en las inclemencias del tiempo y el castigo de los terremotos, salva la ciudad y devuelve la salud y la vida. Cuando el demonio ciega la mente y hace vil e ingrato el corazón de algún hombre para revivir barbaries, actualizar venganza y manchar con sangre el nombre limpio de la ciudad, La Virgen de Belén provocó un plebiscito emocionado de reparación, impone la justicia, hace reinar la caridad entre los fieles que abren la puerta para la honestidad y el corazón para el perdón.


La iglesia católica ha celebrado el año mariano con motivo del primer centenario de la definición del dogma de la inmaculada concepción; y a la parroquia ha querido ofrecerle a su celestial patrona la virgen de Belén la restauración del santuario mariano en un hogar para la madre del cielo, como una prueba de amor de sus hijos agradecidos; es un palacio para La Reina como un reconocimiento de su realeza universal, es una corona y un cetro de oro para aceptar su señorío y someterse a sus propios preceptos para cumplir su voluntad e imitar sus virtudes, para cantar atributos y asegurar su salvación eterna.



MILAGROS


HÉROE DE GUERRA


La victoria estaba asegurada y el general Cipriano castro entraba triunfante en Caracas en 1899, para apoderarse de la presidencia de la República Federal de Venezuela. Llama entonces al héroe de la batalla para elevarlo al grado de coronel. El militar era un caballero colombiano, natural de Salazar, de alma aventurera y corazón generoso. Licenciado después de brillantes hechos de armas, regresa a su patria por vía marítima. A la altura de Puerto Cabello en el estado de Carabobo, se desencadena una terrible tempestad. El coronel saca entonces de su cartera una imagen de la virgen de Belén de la que nunca se había separado. Al resplandor de los rayos que desgarran el corazón de la noche, la muestra a la tripulación: "¡Quien tenga fe, crea en ella, que la invoquen para que se salven!" Dos marinos solamente contestaron, besando la imagen con profundo dolor y ciega confianza y la tiran en medio de las aguas. El buque no pudo maniobrar y se hundió en el abismo, todos perecieron; pero el coronel y los dos marinos que invocaron a la Virgen de Belén, inexplicablemente y milagrosamente aparecieron en la playa sanos y salvos. En testimonio de gratitud mandaron un barquito de oro como un exvoto para el santuario de Salazar.




RECUPERA LA VOZ


El termómetro indicaba fiebre de 40. Llovía torrencialmente en el Socorro, la antigua capital de Santander. Llamaban a la puerta con urgencia y la señora, que padecía un a peligrosa afección pulmonar, deja imprudente el lecho de enferma y corre descalza hasta la puerta. Una ráfaga de viento y agua le cae en la cara y pierde completamente la voz. Durante un año largo agotan los médicos todos los recursos de la ciencia; drogas, tratamientos, baños termales, todo resulta inútil. Alguien habla entonces de la virgen de Belén vereda en Salazar, que estaba realizando milagros asombrosos. No había carretera y eran trescientos kilómetros de caminos peligrosos, pero siente la enferma nacer en su alma una fe poderosa hasta que emprende un penoso y largo camino. A los pies de la Virgen comienza la novena.




Todos fueron testigos de su fervor y confianza. El ultimo día, aquella mujer que había perdido completamente la voz, sale del templo gritando de emoción y catando las alabanzas de María. Estaba milagrosamente curada.




EPIDEMIA


El contagio se propagaba amenazador como una maldición en la región de Salazar. Los cuerpos se cubrían de ulceras repugnantes, quemaba la fiebre, se apagaba la vida, la sangre se calcinaba en las arterias y moría el corazón. Un pánico indescriptible invadía la población. Por todas partes se mezclaban los lamentos de los enfermos, los ayes lastimeros de los moribundos, los gritos de los enterradores. Era la horrible epidemia de las viruelas lazarinas, sin hospital, sin médicos, sin drogas, sin vacunas ni sueros anticontagiosos. Al mismo tiempo la guerra civil de los mil días llegaba a su apogeo de crueldad, los hogares habían quedado diezmados sin padres, sin pan y ahora sin esperanza.




La población vuelve entonces su mirada suplicante a la reina protectora, La Virgen de Belén. Fue una rogativa publica conmovedora. Lagrimas, suplicas, promesas, gritos de dolor y de confianza, desolación y llanto sobre las calles muertas. Pero inmediatamente comenzó a ceder la epidemia y en pocos días reinó la salud en todos los hogares. Y cuenta la historia que entre tanto apareció una viruela en el rostro de u niño que se desvaneció con el tiempo.




EL INGLÉS EXPLORADOR




Un milagro contribuyó especialmente a ser famosa esta devoción y la llevaría mas allá de Colombia y de América. En 1765, un inglés explorador de tesoros, de paso por Salazar conoció a nuestra señora de Belén. Los ojazos divinos de la celestial Madona se le grabaron profundamente en su alma aventurera. Al cabo de los años regreso a Inglaterra, cuando en mitad del océano se desencadena espantosa tempestad: Bramaban las olas, montañas de agua se precipitan furiosas contra la nave, partiendo los mástiles y desgarrando las velas. El naufragio era seguro, la muerte, inevitable. En la locura de la angustia el ingles se acordó de los ojazos de la Madona de Salazar y con fe, con amor y confianza le grito hasta el cielo: Ojona de Salazar, Ojona de Salazar, sálvame.




Inmediatamente como por encanto paso el temporal: los torbellinos se adormecieron y en el regazo del océano se reflejan las estrellas y la nave salvada milagrosamente siguió su rumbo y arribó felizmente a Puerto de Inglaterra.




El ingles agradecido, por medio del arzobispo de Londres, mandó una preciosa corona de oro macizo, con cetro y una media luna para el niño, y desde entonces la llaman cariñosamente: Ojona Linda.




SALVADOS DE LAS AGUAS


Grita la madre desesperada desde la orilla. Corría amenazador el río y una niña de dos años que jugaba en la orilla acababa de caer a un remolino y era hundida y arrastrada por la corriente. Un hermanito se lanza a salvarla pero la fuerza del agua se lleva a los dos niños. Consumiéndolos en los remolinos y estrellándolos contra las rocas. La madre en medio de la desesperación invoca a la virgen de Belén, le suplica, le grita que salve a los hijos y cae desmayada. Los niños, unos doscientos metros mas abajo salen milagrosamente  a la orilla. En devota peregrinación llegó la buena mujer a pagar sus promesas y no se cansa de publicar por todas partes el milagro de La Virgen de Belén.




CANCER


Un cáncer horrible le invadía el pecho. Era una pobre mucha que vivía en una casita a la orilla de la carretera que va a Sardinata. En Cúcuta la habían examinado los mejores médicos: el cáncer era incurable. Los recursos económicos no alcanzaron para hospitalizarla y estaba esperando la muerte en medio de los dolores más terribles.




Un desconocido que ocasionalmente se acercó a la casa, escuchó los lamentos y le dijo: "hay en Salazar una curandera que todo lo puede.....es la Virgen de Belén". Inmediatamente nació una esperanza en las carnes moribundas de la enferma, le hizo una promesa y comenzó la novena y poco a poco fue cediendo el cáncer hasta quedar completamente curada. En compañía de sus familiares y su prometido fue a Salazar, descalza y de rodillas atravesó las calles, subió las gradas y entró al santuario, encendió lamparas y paso horas enteras frente al altar de la virgen, llorando y dándole gracias. Depositó enseguida en manos del sacerdote, todos sus ahorros para el santuario.




CURA INEXPLICABLE


El medico había diagnosticado un tumor en el estomago y urgía como única esperanza una operación inmediata.




L a señora pide al cirujano un plazo de nueve días y hace una fervorosa novena a la Virgen de Belén. Al terminarla se presenta al medico para determinar el día de la operación y contratar su puesto en el pensionado de la clínica. Al practicar el examen preparatorio, el medico desconcertado, encuentra que el tumor ha desaparecido de una manera científica inexplicable.




TERREMOTO


Eran las 9:35 minutos de la noche, de repente se estremece la naturaleza, rugen las montañas, se desploman las casas y un alarido cubre el espantoso desastre. Era el terremoto del ocho de Julio de 1950.




Corren las gentes enloquecidas de espanto y un grupo de hombres dominando el miedo y desafiando la muerte entran al santuario, en un instante sacan el pesadísimo dosel de la Virgen. Las muchedumbres se precipitan hasta el lienzo milagroso y le suplican a la virgen con gritos desgarradores "¡Virgencita, Sálvanos!", Todos se aprietan en el regazo materno.




El epicentro del terremoto estaba ubicado solo a cuatro leguas, sin embargo este pasó y Salazar quedó de pie. Se había salvado milagrosamente de la destrucción.





HIMNO A NUESTRA SEÑORA DE BELÉN


CORO:

Nuestra virgen Belén milagrosa

Reina del cielo y de la tierra,

Salazar desde la Palmas te invoca

Y te venera con cariño angelical


I


Catalina la india agraciada

Que encontró en el arroyo tu imagen

Es hallazgo divino y grandioso

Que guardamos con respeto inmortal


II


El milagro al inglés realizado

Que tu nombre cambio por la Ojona

Y le diste la paz al océano

Aplacando la ira del mar.


III

Toda la gente de distintos lugares

A ti acuden con alegría

A pedirte el invierno en los campos

Que tu derramas con cariño maternal.